silentWitness
 
  BackgroundRead the StoriesThe Display
   

Tuve una relación maravillosa con mi esposo hasta nuestro 16.º año de matrimonio. Teníamos dos hijos adolescentes, habíamos formado una empresa valorada en millones de dólares y todo iba excelente, hasta que él empezó a beber. Se volvió paranoico y mentalmente inestable. Se paseaba de un lado al otro en nuestro dormitorio, agitando un arma de fuego en la mano y amenazando con matarme. Rompía cosas para demostrarme que él era necesario para arreglarlas. Era un verdadero obsesivo por el control en todas las maneras imaginables.

Esto sucedió durante cuatro años. De verdad afectó emocionalmente a mis hijos. Estaban enfadados conmigo porque no me defendía de su padre y lo echaba a patadas. Un día mi esposo me atacó físicamente. La parte posterior de mi cabeza se hinchó dos veces su tamaño debido a las lesiones. Mi hijo me sacó de la casa y dejé a mi esposo esa noche. Me crié con mucha autoestima y sabía que una vez que él me había tocado, eso se haría un hábito. Casi fue un alivio cuando eso sucedió y lo dejé, porque en realidad, no podía irme a la cama sin que me amenazara todas las noches. Fue fácil tomar la decisión de dejarlo, pero fue devastador dejar el matrimonio.

Mientras todo esto estaba sucediendo, nunca se lo dije a nadie. Era demasiado embarazoso; tenía mucha vergüenza. Se supone que este tipo de cosas no le sucede a la gente en el grupo de ingresos más altos. Me preocupaba por cómo se verían las cosas y qué pensarían mis amigos de mí.

El divorcio tomó cinco años. Nunca obtuve una liquidación, porque hubiera tomado todavía más tiempo si hubiera continuado peleando. Utilizaba a los niños en contra mía, amenazando con quitarles el apoyo económico para la universidad. Tuve que regresar a la universidad y conseguir empleo. En un momento, tenía dos trabajos e iba a la universidad. Fue difícil, porque nunca había trabajado. En ese entonces, estaba a finales de mis 40.

Terminé yendo a Al Anon y eso verdaderamente me ayudó a ser una persona más fuerte. Me di cuenta de que era demasiado tarde para que él mejorara y salváramos nuestra relación. Todavía hoy sigue maltratando; le pega a la muchacha con la que está ahora.

Siento orgullo por haber sobrevivido y empezado de nuevo. Tuve que renunciar a las apariencias y darme cuenta de que esto le puede suceder a cualquiera, sin importar quién eres, y que con determinación puedes terminar viviendo feliz para siempre. ¡Soy el testimonio de ello!

60 años
Mujer de raza blanca
Empleada administrativa de Kaiser Permanente.